FORMACIÓN DE ESPECIALISTAS

Para descifrar los cambios que vienen

Bajo la coordinación de Félix Peña, un equipo del CARI evaluó con representantes de diversos ámbitos qué conocimientos y habilidades demanda la interpretación de la nueva realidad global. Aquí se ofrece un resumen de las conclusiones.

Para descifrar los cambios que vienen

 

Con la premisa de dilucidar qué impacto tiene la nueva realidad global en la formación de especialistas, y qué habilidades se esperará de éstos en lo sucesivo, un grupo de trabajo del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) coordinado por Félix Peña convocó a académicos, funcionarios, periodistas, economistas y empresarios argentinos, así como a intelectuales de Brasil, Chile, España y Uruguay para debatir y expresar su punto de vista en relación con estas temáticas.

Tras la realización de cinco encuentros, a lo largo de la segunda mitad de 2009, el grupo elaboró a fin de diciembre un informe final, cuya versión completa puede encontrarse en la página web del CARI. El documento recoge, a modo de introducción, un análisis de los cambios que se vienen operando en el escenario mundial, compendia las conclusiones más significativas a que arribaron los especialistas consultados y sintetiza las cuestiones planteadas en cada una de esas reuniones. En estas páginas, se reproducen las dos primeras partes.

 

NUEVAS REALIDADES. Como resultante de profundas transformaciones estructurales, el sistema internacional se está tornando más complejo, diferenciado y dinámico. Los rasgos dominantes del proceso de cambios que se están operando a escala global indican que el sistema internacional no sólo tiende a ser más notoriamente multipolar, sino también a ser crecientemente descentrado y mestizo en el plano cultural. La multiplicidad de opciones que cada país, incluyendo sus empresas, tendrá en su estrategia de inserción externa; la diversidad cultural y de sistemas políticos, económicos y sociales en los que se tendrá que operar; y la fuerte dinámica de cambios que se tendrá que enfrentar, con el consiguiente aumento de la velocidad en los desplazamientos de ventajas competitivas de naciones y de empresas, aparecen como algunos de las características que prevalecerán en el contexto internacional hacia el cual se está transitando en la actualidad.

Más allá de los efectos inmediatos de la actual crisis económica y financiera global, con sus potenciales impactos políticos internos e internacionales en distintos países y regiones, los cambios que se están observando en el sistema internacional son la resultante de fuertes desplazamientos en el poder mundial relativo. Son desplazamientos, por ejemplo, que inciden en el número de países que se requiere si se procura construir consensos representativos para resolver algunos de los principales problemas colectivos que están emergiendo en la agenda internacional. La dificultad de saber cuál es el número a agregar a la letra G —evidente en los recientes debates sobre los denominados G8 y G20, o en las referencias al G2—, así como sobre la composición que debería tener el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, los órganos directivos de instituciones financieras internacionales, o sobre cuántos países se requieren para concluir con éxito la actual Rueda Doha y las negociaciones relacionadas con el cambio climático, entre otras cuestiones relevantes de la agenda global, ilustran sobre la complejidad de la nueva realidad internacional. Estos procesos tendrán un impacto determinante en la nueva arquitectura de la gobernanza mundial.

La incorporación de nuevos actores, sean ellos estatales o no estatales, empresas o redes productivas transnacionales, como también consumidores y trabajadores (especialmente de las llamadas economías emergentes —o re-emergentes como son los casos de China e India—), está alterando las condiciones y modalidades de la geopolítica y de la competencia económica mundial. Está teniendo, además, su impacto en la composición, funcionamiento y eficacia de los organismos internacionales surgidos durante el siglo XX, así como en el mapa de las negociaciones económicas y comerciales internacionales, incluyendo las de la Organización Mundial del Comercio.

A su vez, la agenda de las negociaciones internacionales del comienzo del siglo XXI está indicando el surgimiento de nuevas cuestiones dominantes. Ellas reflejan problemas colectivos que requerirán en el futuro también de soluciones colectivas. Unos y otros se presentan con alcances de geometría variable. No son siempre los mismos países los involucrados en los respectivos problemas y en sus probables soluciones. Algunos ejemplos al respecto resultan de cuestiones tales como las del cambio climático; la seguridad alimentaria; las nuevas fuentes de energía; el acceso al agua potable; los cambios demográficos; las migraciones; las redes de crimen organizado y de narcotráfico; la dispersión de armas nucleares, y las tensiones y fracturas sociales que pueden originarse en diversidades culturales, étnicas y religiosas.

Esas son algunas de las cuestiones centrales de la gobernabilidad global en el siglo XXI, que muchas veces trascienden a los respectivos espacios geográficos regionales. Y también dentro de ellos las cuestiones que hacen a su gobernabilidad, concebida en términos de predominio de condiciones de paz y estabilidad, se presentan con alcances diferenciados, requiriendo asimismo de respuestas de geometría variable y muchas veces con múltiples velocidades. El espacio regional latinoamericano y, en especial, el sudamericano, son ejemplos al respecto.

En particular América del Sur, como subsistema internacional, se está tornando más denso en su interdependencia, más diferenciado incluso por los efectos de disparidades de peso económico relativo y, a la vez, más plural en sus visiones y multipolar en su distribución del poder. La gobernabilidad de este espacio geográfico regional requerirá, entre otras condiciones, pautas de liderazgos colectivos que sean eficaces, ya que sería difícil imaginar que las cuestiones principales de su agenda sean resueltas con el protagonismo y liderazgo de un solo país y, menos aún, de países ajenos a la región. Las instituciones regionales existentes, incluyendo en particular los esquemas formales de integración, probablemente requerirán de un continuo esfuerzo de adaptación a nuevas realidades, para lo cual se precisarán métodos de trabajos e instrumentos que permitan conciliar las necesarias disciplinas colectivas con una razonable flexibilidad.

El proceso de profundas transformaciones estructurales, tanto a escala global como de las respectivas regiones, está incidiendo en el mapa de desafíos y oportunidades que enfrentan todos los países. Ello es notorio en el caso de países de poder intermedio como es la Argentina. Requiere, como nunca, de antenas abiertas a detectar la dirección y alcance de los continuos cambios, así como diagnósticos certeros sobre las opciones, desafíos y oportunidades que ellos traen consigo. Requiere, además, la elaboración de estrategias-país y de estrategias empresarias, que tomen en cuenta la multiplicidad de opciones abiertas en la inserción internacional y en el trazado de alianzas externas y, a su vez, la fuerte dinámica de cambio que incide en continuos desplazamientos del poder relativo y de las ventajas competitivas de la nación y de sus empresas. Se necesita, por sobre todo, de una visión optimista y asertiva sobre las posibilidades que se le plantean al país y a sus empresas, tanto en el plano global como en el regional, así como un enfoque pragmático para su pleno aprovechamiento. Fuertes lecciones pueden extraerse al respecto de otros países de la propia región sudamericana y de otras regiones, en particular de los países asiáticos, tales como China e India.

En tal sentido, el Grupo de Trabajo consideró fundamental, en el caso argentino, el que se logren superar arraigadas tendencias culturales al ensimismamiento y volcadas al pasado, y que se pueda poner énfasis en el desarrollo de una fuerte capacidad prospectiva y de proyección hacia el futuro. La nueva realidad mundial permite, en tal sentido, afirmar una visión optimista sobre la presencia internacional de la Argentina y, en particular, sobre su potencial para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades que se están presentando.

En síntesis, la realidad internacional requerirá desarrollar capacidades para navegar un mundo emergente en el que será preciso que países, empresas y sus especialistas en cuestiones internacionales tengan antenas orientadas a captar desafíos y oportunidades y, en particular, las aptitudes propias de cazadores de blancos móviles. Flexibilidad para interpretar y administrar complejidades, diversidades e incertidumbres, habilidad para captar cambios y hechos cargados de futuro, colocándolos en la perspectiva de las fuerzas profundas que están operando en un contexto determinado, serán entonces algunos de los más fuertes requerimientos para quienes aspiren a operar con éxito en el plano internacional. Ellos condicionarán la demanda de especialistas que integren en el futuro los equipos de trabajo de distintos tipos de protagonistas, tanto en el sector público como en el privado, incluyendo las empresas, los medios de comunicación y las distintas organizaciones de la sociedad civil.

La nueva realidad global y regional está generando una creciente demanda de especialistas en cuestiones internacionales. Ellos podrán actuar sea en el sector público o en el no gubernamental y, en particular, en el empresario. Son especialistas con aptitudes mentales, habilidades y capacidades que les permitan participar tanto en la elaboración de diagnósticos, como en el trazado de estrategias y en el desarrollo de sus respectivas hojas de ruta.

Lo antes señalado lleva a plantear, entre otras, las siguientes preguntas con respecto a los recursos humanos que se necesitarán en adelante:

¿Cómo inciden las principales transformaciones internacionales en los requerimientos que se plantean en cuanto a las habilidades que deberían privilegiarse en la formación de especialistas en cuestiones internacionales, especialmente por las instituciones académicas?

¿Cuáles son las principales demandas que el nuevo contexto internacional está planteando, en términos de cualidades y aptitudes que se esperará de quienes participen en la elaboración de diagnósticos, estrategias y hojas de ruta, y en el desarrollo de acciones de los principales protagonistas de la inserción externa del país (gobierno, empresas, medios de comunicación)?

¿Qué tipos de recursos humanos especializados en asuntos internacionales requerirá en el futuro un país que aspire a decodificar y a navegar con éxito la nueva realidad internacional?

¿Cuáles son las aptitudes y habilidades que deben poseer los especialistas en cuestiones internacionales para ser funcionales a los requerimientos de los distintos actores —estatales y no estatales— que participan en la definición y en el desarrollo de estrategias externas de un país, como es el caso de la Argentina pero también de sus socios en el ámbito sudamericano y del Mercosur?

¿En que forma pueden las instituciones académicas especializadas en la capacitación de recursos humanos aptos para las relaciones internacionales contribuir a suministrar los especialistas en cuestiones internacionales que un país como la Argentina y sus empresas requerirán hacia el futuro?

¿Qué actitud debería adoptar el especialista en cuestiones internacionales al momento de analizar la realidad y proponer alternativas de acción? ¿Debería confiar en paradigmas o grandes teorías o debería tener un enfoque esencialmente pragmático?

¿Qué estrategia de gestión del conocimiento debería adoptar un especialista en asuntos internacionales, teniendo en cuenta la sobreabundancia de fuentes de información existente en distintos soportes y proveniente de distintos ámbitos?

¿Cómo debería el especialista en cuestiones internacionales convivir con la idea de que sobre cualquier asunto o problema a ser analizado hay distintas historias que contar? ¿Es la multiplicidad de interpretaciones un problema a ser evitado o una oportunidad para enriquecer nuestra comprensión de los asuntos internacionales? ¿En dónde poner el énfasis? ¿En la descripción ("lo que sucede es esto"), en la explicación ("esto sucede porque x") o en la anticipación ("es probable que ocurra x")?

En tres planos serán más demandados especialistas competentes en cuestiones internacionales. Ellos son:

• el de la inteligencia competitiva en torno a las fuerzas profundas que están operando en una determinada realidad (global, regional, nacional o sectorial) y a los hechos que las reflejen

• el del diagnóstico preciso y detallado sobre situaciones y hechos relevantes para los intereses del respectivo actor, y

• el de la colocación de tales situaciones y hechos relevantes en la perspectiva de estrategias e intereses del respectivo protagonista, así como el de su traducción en acciones concretas, incluyendo la evaluación de sus efectos.

 

CONCLUSIONES. Los diferentes protagonistas de la inserción internacional del país demandarán especialistas en cuestiones internacionales que, a la vez que dominen su campo de especialidad profesional y técnica, tengan capacidad para cumplir funciones diferentes y, en particular, para poder integrarse en equipos de trabajo multidisciplinarios.

Crecientemente, solucionar problemas vinculados a lo internacional supondrá un fluido manejo de diversas herramientas profesionales y técnicas de gestión organizacional así como analíticas del entorno externo en donde se opera.

El fluido manejo de otros idiomas —en particular el inglés, el portugués y crecientemente el chino mandarín— serán cada vez más condiciones básicas para aspirar a ser un especialista en cuestiones internacionales de valor para quienes operan en el plano global.

El manejo fluido de las tecnologías de información y la capacidad para insertarse en distintos tipos de redes sociales transnacionales, así como de desarrollar capital relacional, serán condiciones básicas que se darán por supuestas en los respectivos especialistas en cuestiones internacionales.

Dada la complejidad y dinámica de los escenarios internacionales, los especialistas deberán poseer una marcada curiosidad por lo diferente, así como saber administrar la diversidad y demostrar una fuerte capacidad para entender pautas culturales, valores y preferencias sociales a veces muy diferentes a los suyos.

De ahí la importancia creciente que tendrá el conocimiento y experiencia directa de las realidades, especialmente culturales, de diferentes regiones del mundo. Ello implica aptitudes para entender las diversidades existentes y para fusionar sus principales elementos, en función de las estrategias externas del país y de sus empresas. A la capacidad de detectar intereses diferentes y subrayar intereses en común se integraría un tercer componente de creatividad, a fin de que los especialistas en cuestiones internacionales puedan generar un amplio abanico de soluciones posibles a las nuevas cuestiones dominantes del siglo XXI.

Por ello el conocimiento directo de distintos países, resultante de viajes, incluso como mochileros, pasantías de trabajo y estudios en el exterior, serán crecientemente valorados por los diferentes actores que operan en el plano internacional. En términos de la formación de recursos humanos, se considera que aquel cuyo desarrollo haya incluido experiencias internacionales por intercambios universitarios o trabajos en el exterior estará en mejores condiciones para desempeñarse como especialista en la intersección entre lo local y lo internacional. Pero no se trata simplemente de viajar, sino de hacerlo con la actitud de saber observar para comprender cuáles son los códigos culturales y sociales en otros países —y no limitarse a decodificar el ambiente observado de acuerdo a nuestros códigos—, así como de saber narrar sobre lo observado.

Otra capacidad valorada será la que se manifieste en la aptitud para desempeñarse con flexibilidad en contextos de marcada incertidumbre y volatilidad; de fuertes diversidades culturales, y de alta complejidad por los factores que inciden en su evolución.

Es fundamental la capacidad para decodificar en una perspectiva argentina y de la inteligencia competitiva de sus empresas y sectores productivos, aquellos hechos "cargados de futuro" y situaciones relevantes —de otros países y regiones— que reflejen fuerzas profundas y que puedan tener un impacto significativo, tanto en el desplazamiento del poder relativo del país y de las ventajas competitivas de las empresas que operan en el país, como en el desarrollo de negociaciones comerciales internacionales en función del interés nacional.

Se requerirá, además, una buena comprensión de la realidad nacional, de sus posibilidades y potencialidades y de sus áreas sensibles. El especialista debe saber manejar al mismo tiempo el plano global y el local, evitando ambos extremos: el ensimismamiento y una mirada parroquial y, por otro lado, el abrazo indiscriminado de la globalización como superación de las nacionalidades y de lo político.

Esto supone, al menos en Argentina, una modificación sustancial en la forma en que tradicionalmente se entendían las relaciones internacionales, como una actividad circunscripta al plano gubernamental (en términos de la acción) o académico (en términos del análisis). Así, los expertos en cuestiones internacionales deberán tener la habilidad para navegar en diversos ámbitos (tanto públicos como privados), lo que requiere una mayor versatilidad y el manejo de cuestiones que antes se consideraban fuera de su área de especialización, así como también la capacidad de integrar disciplinas en una mirada comprensiva.

La curiosidad y la capacidad de sorpresa son rasgos clave en un mundo como el actual, que se está tornando más complejo, diferenciado y dinámico. No tener esas aptitudes implicaría negar esta realidad, sobre-simplificándola y pensando que nada ha cambiado creyendo que los esquemas tradicionales son tan válidos ahora como siempre. Asimismo, lo cambiante de la realidad internacional también requiere de una aspiración a la formación continua.

Finalmente, una buena formación sobre la historia larga de distintos países y regiones, constituirá también una ventaja competitiva para el especialista en cuestiones internacionales del futuro.

 

 


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